Fragmento entrevista a
Alexandra Shevchenko es una de las fundadoras del movimiento feminista ucraniano FEMEN, que se ha hecho popular por las protestas de sus activistas con los pechos al aire, flores en el pelo y eslóganes pintados en su cuerpo.
- Tratan de provocar con sus manifestaciones en 'topless'.
- Sí, en 2008 comenzamos a emplear el 'topless' en las protestas. Y es que a la mujer, sobre todo si es joven y guapa, no se la quiere escuchar, aunque sí se desea contemplar su cuerpo desnudo. Así que decidimos utilizar nuestros cuerpos como reclamo. A esto lo llamamos 'sextremismo'. Creemos que el cuerpo femenino encierra un gran estímulo, un potencial enorme.
- ¿Es un arma?
- Exactamente, pero hay que ver quién maneja ese arma. Una cosa es que la manejen los hombres, utilizándola como mercancía en la industria de la publicidad o del sexo, como un electrodoméstico para tener la casa arreglada o una máquina de procrear. Así no somos dueñas de nuestro cuerpo. La sociedad pretende imponerte si te tienes que poner una minifalda o un burka, si tienes que abortar o no... Y eso no puede ser.
Se proclaman contrarias a la prostitución, pero sus detractores en Rusia y Ucrania les acusan de exhibirse como prostitutas.
- Claro, la sociedad está acostumbrada a que un cuerpo de mujer desnudo aparezca en la cama, en un club nocturno o en una película porno, no habitualmente en una protesta. El hecho de que mi cuerpo desnudo se asocie con algo indecente no es culpa mía ni de mi cuerpo, sino de una sociedad que durante siglos ha relegado a la mujer a un papel determinado y en donde la desnudez se asocia con algo pecaminoso que debe manifestarse solo en determinados sitios. Yo deseo que mi cuerpo se pueda utilizar según mi propio albedrío y eso no significa que sea una puta. Por cierto, la cantidad de hombres que han pasado por mi vida es ínfima.
- Hay quienes piensan que si se ejerce legal y libremente, sin proxenetas, la prostitución es una forma legítima de ganarse la vida.
- Eso de que hay mujeres que libremente quieren dedicarse a la prostitución es un mito. Es una mentira monstruosa que utiliza la sociedad machista para tranquilizar su conciencia. La prostitución es una industria que no parte del deseo de la mujer de vender su cuerpo. Arranca más bien del deseo masculino de poseer a un ser humano mediante su adquisición y no necesariamente con el único objetivo de consumar un acto sexual, sino también con la idea de dominar, poner de manifiesto la desigualdad, delimitar quién es el dueño y quién el esclavo. La cuestión no es que hay mujeres que venden su cuerpo, sino que hay hombres que compran mujeres. Estamos en contra de la legalización de la prostitución y a favor de criminalizar a los clientes como hacen en Suecia.